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sábado, 22 de abril de 2023

Jane Austen, la escritora que describió la nobleza rural inglesa

 

Jane Austen fue una novelista británica que vivió durante la época georgiana. La ironía que empleaba para dotar de comicidad a sus novelas hace que Austen sea considerada entre los clásicos de la novela inglesa.


Jane Austen.


Nacida en Steventon, Gran Bretaña en 1775, su padre,era un clérigo protestante rector de la parroquia de su localidad natal. Séptima hija de una familia de ocho hermanos, su progenitor se encargó personalmente de su educación en la amplia biblioteca familiar, donde conoció la obra de Daniel Defoe, Samuel Richardson, Henry Fielding, Laurence Sterne y otras figuras de la incipiente narrativa inglesa.

En 1801, los Austen se trasladaron a Bath y, tras la muerte del cabeza de familia, en 1805, primero a Southampton y luego a Chawton, un pueblo de Hampshire, donde la escritora redactó la mayoría de sus novelas. La suya fue una vida sin grandes acontecimientos, apenas sin nada que turbara la placidez de una existencia pequeñoburguesa y provinciana. Sólo muy de tarde en tarde realizaba algún que otro viaje a Londres. Tampoco llegó a contraer matrimonio.

Apacible, sereno y equilibrado es también su modo de novelar, la minuciosa y sutil ironía con que describía el ambiente que la rodea, el de la alta clase rural del sur de Inglaterra. La intriga narrativa suele ser de poca importancia, por lo que el interés de sus obras reside en los diferentes matices psicológicos de sus personajes, interpretados con gran agudeza, y en la descripción amable y comprensiva, pero no carente de maliciosa ironía, del ambiente social en que sitúa sus criaturas, que no es otro que el suyo propio, el de la burguesía acomodada.

Las seis novelas que escribió conviene agruparlas en dos períodos diferentes. Durante el primero vieron la luz una serie de títulos, algunos de los cuales tardaron más de quince años en ser editados. Éste fue el caso de Orgullo y prejuicio, considerada la mejor de sus novelas, cuya redacción emprendió el año 1796, aunque no se publicaría hasta 1813. En ella, Austen relata la historia de las cinco hermanas Bennet y las tribulaciones de sus respectivos amoríos.

También son de este período Sentido y sensibilidad, centrada de nuevo en la historia de dos hermanas y sus asuntos amorosos, y caracterizada por su realismo. Al cineasta taiwanés Ang Lee se debe una memorable traslación a la gran pantalla, interpretada por Emma Thompson, Kate Winslet y Hugh Grant. La abadía de Northanger, por último, es una especie de parodia sobre la novela gótica, tan en boga a finales del siglo XVIII.

Su segunda etapa creativa empezó en 1811, y marcó su recuperación tras doce años de esterilidad creadora. El parque de Mansfield, Emma y Persuasión (publicada póstumamente) son títulos que corresponden a este momento, y todos ellos narran los enredos románticos de sus tres heroínas, tratados con gracia y profundidad. Tiempo después de su muerte aparecieron varias novelas incompletas.

Jane Austen contó desde un principio con una acogida excelente para sus novelas, en un momento en que la temática romántica parecía agotada. Son relatos en que predominan la observación incisiva y los detalles meticulosos en una trama que consigue dar fuerza a acontecimientos en apariencia triviales y cotidianos, y que rescatan, incluso para los personajes secundarios, un cierto sentido de universalidad que tan gratos los hizo a los lectores y por los cuales la escritora se convirtió en uno de los grandes difusores de la novela británica.


Fuente documental: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Jane Austen». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea.

sábado, 1 de junio de 2019

Llenar la España vacía

El drama de la despoblación del medio rural es uno de los problemas más graves que acechan a la sociedad española. Muestra de ello es que la llamada España vaciada se ha convertido en un elemento de suma importancia en las pasadas campañas electorales, ya que es motivo de preocupación para un buen porcentaje de la población.

De hecho, el pasado 31 de marzo cerca de un centenar de plataformas de 24 provincias españolas se manifestaron en Madrid para poner de relieve la realidad de la desequilibrada distribución de la población en España.

La España rural se muere, 6 de cada 10 pueblos se encuentran en riesgo de desaparece.
Mientras que solo un 30 por ciento del territorio concentra el 90 por ciento de la población, principalmente en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, el 10 por ciento restante se distribuye en cabeceras de comarca y otras poblaciones. En las ciudades el principal problema es la superpoblación al tiempo que las zonas rurales reclaman habitantes para no desaparecer.

Muchas personas se plantean la posibilidad de hacer un cambio en sus vidas ya que la ciudad precariza la calidad de vida frente a la del medio rural. Para atender esta demanda se ha creado una plataforma digital volveralpueblo.org, que tiene como objetivo fomentar el asentamiento de nuevos pobladores en el medio rural a través del banco de casas, tierras y negocios.

Las herramientas que ofrece la plataforma citada son recuperar el patrimonio de las zonas rurales, evitar su abandono, fomentar el emprendimiento y gestionar el uso de los terrenos en estas zonas. Esta ONG actúa como enlace entre la persona interesada en regresar al pueblo y las diferentes opciones que pueden encontrar en los municipios registrados en esa web.

Aunque las plataformas no gubernamentales no son las únicas que están trabajando en el terreno de la repoblación rural. Compañías como Accionna han puesto en marcha iniciativas que han dado impulso a la revitalización económica de algunos pueblos, como es el caso de Miajadas. En esta localidad de la provincia de Cáceres, la empresa, líder mundial en el ámbito de las energías renovables, llevó a cabo la construcción de la primera planta de biomasa en emplear dos tipos de materia prima (herbácea y leñosa) de Europa. Operativa desde 2010, el proyecto supuso la creación de 100 empleos estables, 25 de ellos en la propia instalación, vinculados a la actividad de esta planta encargada de generar electricidad para el abastecimiento de unos 40.000 hogares.

Pero hay que resolver otro problema. Cuando las nuevas tecnologías irrumpieron con fuerza hace una década, parecía que la descentralización iba a facilitar la retención de la población joven en las zonas rurales, pero 10 años después, la tecnología ha provocado, sin embargo, una brecha generacional y una reconcentración de los jóvenes en las ciudades más desarrolladas.

Por lo que se hace imprescindible, en primer lugar, la accesibilidad a las nuevas tecnologías, ya que disponer de banda ancha en estos territorios daría muchas más oportunidades a los programadores, fomentaría el teletrabajo y permitiría un verdadero avance para muchas zonas rurales.

El otro gran obstáculo que debe superar la España vaciada es el de la exclusión de servicios y recursos básicos, tales como banca, sanidad, educación o transporte, entre otros, que ha afectado especialmente a la población más envejecida.

Una historia de éxito en uno de los principales focos de la despoblación de España está en Aragón, una comunidad con 1,3 millones de habitantes, pero una densidad de población de 28 personas por kilómetro cuadrado, en España es de 92 y en la ciudad de Madrid de 5.400.

Teruel, la provincia más despoblada de las tres, ha pasado en un siglo de 266.000 habitantes a 135.000. Mucho antes de que los políticos descubrieran el tema, seguramente que movidos por la importancia de los pocos escaños que reparte la España vacía, los habitantes de los pueblos aragoneses ya habían alertado del éxodo de población hacia las ciudades. La aparición hace 20 años de la plataforma Teruel Existe sirvió para colar el tema en la agenda pública y colocar la provincia en el mapa. Sin embargo, pasadas dos décadas, hay muchos que apuestan por abandonar el discurso victimista de entonces por uno más positivo.

Cientos de personas en los últimos años abogan por pasar del grito lastimero de los pueblos se mueren al mensaje orgulloso de qué bien se vive en mi pueblo. Ha habido un cambio de mentalidad, de gente cualificada, con compromiso e ideas, que ha vuelto al mundo rural y trata de presentarlo como un lugar atractivo.

Lograr los objetivos planteados y recuperar el patrimonio social, cultural y económico de las zonas rurales es ya una cuestión de Estado que requiere una mayor involucración por parte de las administraciones públicas. El ámbito rural y los núcleos urbanos necesitan convivir en armonía y gracias al respaldo de todos los agentes posibles, desde asociaciones a empresas, pasando por las administraciones, se puede recuperar la España rural, que está llena de oportunidades.

Próximo capítulo: La llegada del hombre a la luna