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sábado, 15 de diciembre de 2018

La revolución cubana cumple 60 años

El próximo día 1 de enero la revolución cubana cumplirá 60 años, un buen momento para analizar sus luces y sombras. Un proceso que origina una enorme polémica debido a las posturas que se antojan irreconciliables entre sus partidarios y detractores.

Un análisis que se pretende realizar con datos contrastados que impidan la ausencia de objetividad. La Revolución cubana es el principal resultado del movimiento revolucionario cubano de izquierda que provocó la caída del régimen del dictador Fulgencio Batista, y la llegada al poder del líder del Ejército Guerrillero, Fidel Castro. Como los revolucionarios continúan en el poder desde entonces, se considera a la revolución como el período comprendido entre el alzamiento contra Batista y la actualidad.

Cuba, enero de 1959.
El 1 de enero de 1959 las fuerzas del Ejército Rebelde encabezadas por Fidel Castro entran victoriosas en Santiago de Cuba y el dictador Fulgencio Batista huye hacia EE.UU. dando inicio a la única revolución triunfante en América Latina. Una semana más tarde, el 8 de enero, una huelga general acabó con las maniobras de la dictadura que buscaba arrebatarle la victoria mediante la creación de una junta militar.

En la madrugada del 1 de enero de 1959, las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo entraron a La Habana. Al día siguiente llegaron las tropas del Movimiento 26 de Julio comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomando sin resistencia el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente.

Al entrar a Campo Columbia, Cienfuegos excluyó del mando al coronel Barquín y detuvo al general Cantillo. Poco después las tropas del Directorio Revolucionario, al mando de Faure Chomón, ocuparon el Palacio Presidencial, lo cual originó una primera gran crisis entre las fuerzas revolucionarias.

Santiago de Cuba, enero de 1959.
Como ya se ha apuntado, el mismo 1 de enero, Fidel Castro entró triunfante a Santiago de Cuba, declarándola capital provisional de Cuba y proclamando al magistrado Manuel Urrutia Lleó como presidente de la nación. Por el momento, el gobierno de Estados Unidos reconoció al gobierno revolucionario. A partir de ese momento el poder quedó definitivamente en manos de las fuerzas revolucionarias.

La Revolución cubana representó un acontecimiento en la historia de América al ser la primera y con más éxito de varias revoluciones de izquierdas que sucedieron en diversos países del continente.
El 17 de mayo de 1959 Fidel Castro firmó la prometida ley de reforma agraria en Sierra Maestra. Se crea el INRA que se convertiría en el centro del poder del Estado cubano. Se abrió entonces un proceso de expropiaciones, nacionalizaciones y confiscación de bienes que afectaron especialmente a la clase alta y a algunas empresas estadounidenses así como la de otros países. Inicialmente el gobierno revolucionario brindó indemnizaciones pero en el caso de Estados Unidos no fueron aceptadas.

Simultáneamente los sectores moderados en el gobierno (Miró Cardona, Urrutia, López Fresquet) fueron reemplazados, al mismo tiempo que casi toda la clase alta propietaria de las plantaciones e ingenios azucareros y un considerable sector de la clase media, abandonaban el país y se instalaban en Estados Unidos. Se suman así a muchos funcionarios del gobierno de Batista que habían emigrado antes a aquel país llevándose consigo millones de dólares procedentes del erario público cubano. El gobierno cubano también comenzó a arrestar a los líderes de la mafia y tomar millones en efectivo.

 El régimen resultante de la revolución -considerado por organizaciones como Amnistía Internacional como autoritario y restrictivo- ha mantenido el gobierno en el país a pesar de la enorme cantidad de adversidades, manteniéndose a flote incluso luego de la caída del bloque soviético.

Se le ha acusado de violar algunos derechos como la libertad de expresión o la libertad de circulación, si bien en términos generales ha resultado exitosa en muchas de las reformas que realizó, principalmente en el sistema de salud y el sistema educativo público y gratuito.

Estados Unidos mantiene un embargo económico a la isla desde principios de los años 1960. Esta política es considerada como «bloqueo económico» en el marco de las Naciones Unidas y rechazada cada año por la Asamblea General que vota a favor de una resolución denominada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba.

A pesar de la presión internacional, Estados Unidos sigue justificando su política anteponiendo la existencia de numerosas denuncias de violaciones de los derechos humanos en la isla. Tanto la persistencia norteamericana en las sanciones unilaterales contra Cuba como los efectos que esto trae a su población quedan reflejados en múltiples resoluciones de las Naciones Unidas desde el año 1992.

Próximo capítulo: Cuba antes y después de la Revolución

martes, 23 de octubre de 2018

Cosas de la revolución rusa (II)

Tras su abdicación, el 15 de marzo de 1917, el Zar y su familia, los Romanov, fueron recluidos en el palacio de Tsarskoye Selo, cerca de Petrogrado (actual San Peterburgo). Aunque el jefe del Gobierno, Aleksandr Kerenski abrió la puerta a que el Zar y su familia se exiliasen en Inglaterra (Nicolás II era primo del rey Jorge V).

Los comunistas se opusieron por temor a que los Romanov fuesen asesinados por los bolcheviques, y Kerenski decidió enviarlos a Tobolsk, en Siberia, un territorio en el que aún había muchos simpatizantes de la monarquía.

Tras el golpe bolchevique a comienzos de noviembre y el derrocamiento de Kerenski, los comunistas apresaron a los Romanov y en abril los condujeron a Ekaterimburgo, en los Urales. Fueron recluidos en la casa Ipatiev, una mansión incautada a un comerciante, y recibieron desde entonces un trato considerablemente peor al que les había dispensado el Gobierno provisional. El 16 de julio, Lenin envió desde Moscú la orden de ejecutar a los Romanov.

La familia Romanov en 1913. De izquierda a derecha, Olga, María, el zar Nicolás II,
la zarina Alejandra, Anastasia, el zarévich y Tatiana.

En la noche del 16 al 17 de julio de 1917, ya pasada la medianoche, un pelotón de nueve bolcheviques encabezado por Yákov Yurovski condujo al sótano de la casa Ipatiev a la familia Romanov, al médico de la corte, el doctor Yevgueni Botkin, al mayordomo Alexei Trupp, a la asistenta Anna Demidova y al cocinero de la familia, Ivan Kharithonov. Cada uno de los bolcheviques tenía previamente encomendado el asesinato de cada una de sus víctimas. Una vez llegaron al sótano, Yurovski les leyó la orden de ejecución, dirigida al Zar, bajo el pretexto de que “tus parientes continúan con su ataque a la Rusia soviética”. 

El Zar, incrédulo ante lo que acababa de escuchar, preguntó “¿qué, qué?” y Yurovski leyó de nuevo la orden. A continuación, él mismo asesinó a Nicolás de un disparo con su pistola. Los otros bolcheviques también dirigieron sus primeros disparos contra el Zar, que murió acribillado. El resto de la familia y sus acompañantes fueron asesinados a continuación.

La salvaje ejecución duró unos 20 minutos. Se dispararon unas 70 balas. Tras el asesinato, los cuerpos de las víctimas fueron llevados en un camión hasta el bosque de Koptyaki. Los cuerpos fueron arrojados a un pozo y se vertió sobre ellos ácido sulfúrico para que no pudiesen ser identificados si los localizaba el Ejército Blanco. No satisfecho con esto, Yurovsky arrojó varias granadas de mano a la fosa.

El detective ruso Alexander Avdonin y el cineasta Ryabov localizaron la fosa a finales de mayo de 1979. Como aún se mantenía el régimen comunista y no encontraron a ningún científico que aceptase examinar los restos, decidieron volver a cubrir la tumba. Durante décadas se especuló con la posibilidad de que Anastasia hubiese sobrevivido, llegando a convertirse casi en una leyenda. En 1991 funcionarios soviéticos exhumaron de forma oficial los restos, con tan poco cuidado que destruyeron pruebas valiosas para la identificación de los restos.

Tras la caída del comunismo, justo cuando se cumplían 80 años después del crimen, el 17 de julio de 1998, el Gobierno ruso trasladó los restos hallados en la fosa a la Catedral de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo. Los féretros de los cuerpos hallados hasta el momento fueron portados a hombros por oficiales del Ejército Ruso, y la comitiva fúnebre recibió los honores de la tropa, presentando sus armas ante los ataúdes. El féretro de Nicolás fue cubierto con la bandera imperial rusa y con un sable. Los restos de Alexei y de una de sus hermanas, supuestamente María, fueron localizados en 2007 en Koptyaki.

En agosto de 2000, la Iglesia Ortodoxa de Rusia anunció la canonización del Zar y de su familia. Ese mismo año se inició la construcción de la Iglesia de Todos los Santos en Ekaterimburgo, levantada en el lugar donde se encontraba la casa Ipatiev en la que fueron asesinados los Romanov. 
En 2008, el Tribunal Supremo de la Federación Rusa dictó una sentencia rehabilitando al Zar Nicolás II y a su familia y declarándoles víctimas de la represión política de la dictadura comunista.

Próximo capítulo: El final de la I Guerra Mundial.


viernes, 19 de octubre de 2018

Cosas de la revolución rusa (I)

El 28 de enero de 1918, este año hizo 100 años, se creaba el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos y la fuerza aérea de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, que después, en 1922, pasarían a ser las fuerzas armadas de la Unión Soviética. Casualidades de la vida, el 17 de julio también se ha cumplido un siglo del asesinato del zar y su familia.

La formación del Ejército Rojo fue encargada a León Trotsky con el objetivo de defender a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la revolución rusa. El Ejército Rojo se disolvió en diciembre de 1991 con la desintegración de la URSS.
El Ejército Rojo tuvo un papel destacado en la II Guerra Mundial.
Tras la Revolución de Octubre el Ejército Rojo pasó a convertirse en el más grande y uno de los más poderosos del mundo en la década de los cuarenta. El Ejército Rojo tomó su nombre del color de la bandera de la clase obrera y se organizó para apoyar a la fuerzas del pueblo en su lucha contra el capitalismo que buscaba retornar a Rusia. En 1946 cambió su nombre a Ejército Soviético, pero popularmente siguió conservando el mismo nombre, llegando a identificarse con él a todas las fuerzas armadas de cualquier país comunista.

Trotsky formó una fuerza militar altamente disciplinada a partir de voluntarios indisclipinados y sin formación militar alguna y aprovechó la formación de antiguos suboficiales del ejército de la Rusia Imperial a los que llamó para entrenar a los soldados de la nueva nación.

Pero el primer problema al que se enfrentó León Trotsky fue tratar de erradicar la anarquía militar, imponiendo fuertes castigos a los desertores. Tras la primera parte de la guerra civil (1917-1918), el ejército se enfrentó el levantamiento de los cosacos del Don al serles expropiados sus territorios. La firma de los tratados de paz con Alemania también trajo una serie de levantamientos en Rusia, en oposición al régimen bolhevique, que tuvieron que ser sofocados por el Ejército Rojo.

De enero a noviembre de 1919 tuvo lugar el segundo período de la guerra, que enfrentaba al recién formado Ejército Blanco, que propugnaba reinstaurar la monarquía imperial zarista, con el Ejército Rojo. Al inicio, el Ejército Blanco tuvo notables avances y conquistó importantes plazas al sur, obligando al Ejército Rojo a replegarse. Trotsky implementó nuevas reformas que fortalecieron a las fuerzas rojas y en noviembre vencieron los sitios más importantes tomados por el Ejército Blanco.

En 1919 Polonia declara la guerra a Rusia y el Ejército Rojo llega hasta Varsovia, donde a pesar de una dura derrota, se logró el término de la guerra. En 1922 se estableció la Unión Soviética, tres años después la mala situación financiera motivo la reducción del ejército a poco menos de medio millón de efectivos, una décima parte de los que había tenido durante la guerra civil.

Tras la muerte de Lenin y el exilio de Trotsky, Stalin sube al poder y firma pactos con Alemania. En esa época el Ejército Rojo tiene notables avances en cuanto a estrategias y teorías militares, fruto de su experiencia en las pasadas guerras, una de las cuales fue la teoría de las operaciones profundas contrapuesta a la guerra relámpago.

La aparición de nueva tecnología de guerra permitió la experimentación de estas teorías, que se vieron impulsadas. El desarrollo de aviones más potentes y de técnicas de blindaje dieron mejores armas al ejército soviético, fortaleciéndolo.


Stalin aprobó la utilización de la teoría de Operaciones Profundas, aprobación que determinó el desarrollo de la industria armamentista. En 1933, la Unión Soviética fabricaba 3.000 tanques al año. Un año antes, el Ejército Rojo contaba con la primera gran unidad acorazada del mundo y adiestraba a unidades paracaidistas de élite.
León Trotsky.

El pujante Ejército Rojo, llegó al millón y medio de efectivos, con el ascenso al poder del nazismo en Alemania. El Ejército Rojo supuso un rival de cuidado frente al ejército alemán, conocido como la Wehrmacht.

Por obra de Stalin, esta situación se revirtió cuando ordenó la gran purga contra el ejército ejecutando, enviando al Gulag y persiguiendo a más de 30.000 militares que estaban en franca oposición a su régimen o eran sospechosos de serlo.

La Segunda Guerra Mundial representó la consolidación del Ejército Rojo, propinándole al ejército alemán sus más duras derrotas. El Ejército Rojo fue el primero en entrar en Berlín y colocar la bandera roja en el antiguo edificio del Reichstag. Tras esta guerra, se inició la llamada Guerra Fría, que dividió al mundo en dos polos contrapuestos, el capitalista y el comunista.

Rusia controló con mano férrea los territorios que quedaron bajo su control en Europa, utilizando al ejército para reprimir los levantamientos armados en contra de su hegemonía. Invadió Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968. La última guerra en la que tomó parte fue la de Afganistán, entre 1980 y 1988. Tras la caída del comunismo en Rusia, en los noventa, comenzó la disolución del Ejército Rojo pasando a convertirse en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

Próximo capítulo: Cosas de la revolución rusa (II)