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sábado, 21 de septiembre de 2019

La paz y el cambio climático

El Día Internacional de la Paz, cada 21 de septiembre, es un día dedicado a conmemorar los ideales de paz de cada pueblo y cada nación. Y para ello hay que trabajar para el desarrollo social y económico de los pueblos, en muchas facetas,  pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género, agua, saneamiento, electricidad, medioambiente y justicia social.

Cartel anunciador de la jornada.
Las bases para la celebración de este Día Internacional de la Paz están en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo artículo 3 dice, "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". Aunque no especifica la palabra "paz", estas palabras sentaron las bases para la libertad, la justicia y la paz en el mundo.

En este 2019, el Día Internacional de la Paz se centra la lucha contra el cambio climático para promover la paz en el mundo. Por qué el cambio climático puede influir en la paz. Hay muchas razones para pensar que el medio ambiente puede influir en la paz mundial.

Los desastres naturales provocan muchos más desplazamientos que los conflictos, obligando a miles de personas a abandonar sus hogares en busca de refugio. La escasez de recursos crea tensiones entre las personas y los pueblos. La salinización del agua y los cultivos pone en peligro la seguridad alimentaria.

Por todas estas razones, y otras más, es fundamental luchar contra el cambio climático para conseguir la paz en el mundo. Todas las personas pueden poner su granito de arena para conseguir los objetivos de paz y lucha contra el cambio climático, como por ejemplo, reciclar, apagar las luces que no sean necesarias, usar el transporte público, entre otras.

El 23 de septiembre la ONU ha convocado una Cumbre de Acción Climática con el objetivo de tomar medidas para hacer efectivo el Acuerdo de París. Esta cumbre tiene lugar en Nueva York y se ha invitado a dirigentes de todo el mundo para que aporten soluciones para hacer que el mundo sea más limpio, seguro y ecológico.

Teniendo en cuenta que el tema de 2019 está relacionado con el cambio climático, cualquier persona puede poner su granito de arena para celebrar el Día Internacional de la Paz, realizando acciones en su ámbito personal. Aunque lo más importante es la educación para los más pequeños, que son el futuro del planeta. Enséñales a proteger el medio ambiente y fomentar la paz entre sus semejantes.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Cuba antes y después de la Revolución


El capítulo anterior sobre los 60 años de la revolución en Cuba, se realizó un recorrido histórico sobre el citado proceso. Ahora, se trata de analizar la situación a través del artículo publicado por el experto en cuestiones latinoamericanas Agustín Iturralde, que utilizando datos del profesor Carmelo Mesa-Lago, hizo balance de la revolución en un trabajo publicado en el diario El País en enero de 2017.

Fidel Castro y el Che Guevara.
Ya se dijo que la educación es sin duda el mayor logro del régimen. Cuba tiene la población más educada de toda América Latina. La alfabetización está muy próxima a ser universal, situación similar a Chile, Uruguay y Argentina. Sin embargo, la diferencia se obtiene de las tasas muy altas de matriculación en educación secundaria y superior, cercanas al 90 por ciento.

Aclarando que la situación previa a 1959 también era buena en términos relativos. El censo de 1953 da cuenta de un nivel de alfabetización del 76,4 por ciento, que era mucho mayor que la media de América Latina, la cuarta más alta. En resumen Cuba ya en 1953 tenía una alfabetización relativamente alta, ventaja que fue maximizada por el régimen siendo hoy en día la población latinoamericana más educada.

Sin embargo, citando a Mesa-Lago, esa muy importante inversión parece no traducirse en capital humano dadas "las bajas remuneraciones y falta de incentivos que fuerza a los profesionales a emigrar o abandonar sus trabajos estatales en busca de otros que les permitan sobrevivir".

Los logros en salud también son motivo de orgullo del gobierno cubano. La situación es similar a la educación en la medida de que ya había una situación relativamente buena en la década del 50, pero se continuó mejorando. La esperanza de vida al nacer en Cuba en 1958 era 64 años, solo por debajo de Argentina (65) y Uruguay (68).

Hoy Cuba sigue teniendo el tercer lugar con una esperanza de vida de 79 años, Costa Rica la supera por decimales y Chile encabeza la lista con 81 años. Otros indicadores, como la mortalidad infantil o la cantidad de médicos muestran comportamientos similares. Cuba tenía en 1958 la menor mortalidad infantil de la región, cosa que sigue ostentando al día de hoy.

Con respecto al acceso a otros bienes la situación es menos favorable; son conocidas algunas dificultades que experimenta la población. El mismo gobierno ha reconocido la insuficiencia del salario para cubrir necesidades básicas, citando a Mesa-Lago las cuotas de racionamiento de 2008 sólo alcanzaban "a cubrir una semana de alimentos al mes y el resto hay que comprarlo (...) a precios entre 90 y 300 veces superiores".

También existe en Cuba un importante déficit de vivienda que fue estimado en más de un millón en 2008, sin embargo Mesa-Lago no logró estimar la cifra para 1958. En cambio el economista cubano sí maneja algunos datos que dan cuenta de un retroceso en la modernidad relativa de Cuba entre 1958 y 2007 considerando cantidad de teléfonos, periódicos y autos cada 1000 habitantes, Cuba pasó del puesto tercero, tercero y quinto respectivamente entre 20 países latinoamericanos, al decimoctavo, vigésimo y decimosexto.

En cuanto a teléfonos móviles e Internet, las estimaciones para 2008 ubicaban a Cuba en el último lugar de la región, por debajo de Haití.

En resumen Cuba era un país relativamente próspero para América Latina al momento de la revolución encabezada por Fidel Castro. El ingreso per cápita, la alfabetización y la esperanza de vida dan cuenta de esto.

Después de 60 años de régimen socialista, la educación y la salud continuaron mejorando poniendo a Cuba a la vanguardia de América Latina y en algún caso del mundo. Sin embargo la economía está atrasada y Cuba pasó de ser el tercer país más rico a estar por debajo de la media latinoamericana.

Cuba tiene lógicas sociales y económicas distintas que universalizaron prestaciones de salud y educación, pero la mayoría de los cubanos percibe ingresos extremadamente bajos. Se trata de un país cohesionado sin algunos problemas típicos de latinoamérica pero con una economía asfixiada y gran falta de oportunidades para el emprendimiento y el desarrollo que se reflejan en millones de emigrados.

Todo indica que los cambios que empezaron con la llegada de Raúl Castro al poder van a profundizarse tras la llegada al poder de Miguel Díaz-Canel, porque la realidad así lo demanda, resta por saber a qué nivel dentro de la institucionalidad "revolucionaria" se realizará todo el desarrollo pendiente.

Próximo capítulo: Cosas de la guerra fría

jueves, 5 de julio de 2018

Educar de otra manera


“Nuestro máximo esfuerzo ha de ser desarrollar seres humanos libres, capaces de otorgar un propósito y un objetivo a sus vidas por sí mismos”  (Rudolf Steiner)

Hoy, como ayer, está abierto el debate sobre las virtudes y defectos del actual sistema educativo. Como aportación a esta discusión, para cambiar la educación pública en España, que está a años luz de las necesidades reales y del auténtico ritmo de los niños, sería conveniente tener en cuenta la pedagogía Waldorf, que se abre paso en todo el mundo y consigue éxitos sonoros en países como Finlandia.

La educación pública, en un intento de promover una educación basada en la excelencia y en una supuesta calidad, exige a los niños habilidades cognitivas y conocimientos, cada vez a más temprana edad, sin respetar su ritmo ni su desarrollo, provocando así que los pequeños se pierdan de sí mismos y por tanto pierdan algo que no van a poder recuperar nunca más, su infancia. Un hecho que se puede constatar en las aulas de la educación secundaria donde los niños llegan desmotivados, desvitalizados y sin ganas de aprender.

Una metodología educativa que tiene alternativa, con más de cien años de experiencia y que requiere, eso sí, una mayor implicación activa de las familias. La educación Waldorf proviene de las enseñanzas y de las investigaciones de Rudolf Steiner, filósofo austríaco, quien a principios del siglo XX desarrolló una pedagogía pionera en el área del aprendizaje basada en el desarrollo apropiado para cada edad. Es una educación equilibrada, que parte de la comprensión del desarrollo evolutivo del niño. Una pedagogía que busca educar la globalidad, equilibrando todas sus capacidades, sus potencialidades y su voluntad.

En resumen, la pedagogía Waldorf busca el desarrollo de cada niño en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en las artes y los trabajos manuales. Casi 100 años después de la fundación de la primera Escuela Waldorf en Stuttgart hoy su método está implantado en más de 80 países.

Se trata de que los niños aprendan a través de imágenes creadas y cercanas, con vivencias. Se huye de lo meramente cognitivo y del sistema que todos conocemos basado en currículos cerrados, pruebas escritas o deberes. Esta pedagogía  abarca todos los contenidos que exige el Ministerio de Educación solo que se emplea una metodología diferente.

Los niños deben ser libres de movimiento, de jugar, de imitar.
En sus primeros siete años de vida, los niños son grandes experimentadores y tienen una muy buena capacidad de imitación. Es cuando desarrollan su voluntad, por lo que deben ser libres de movimiento, de jugar, de imitar. Esto se respeta en el nivel infantil Waldorf, incidiendo en el movimiento, el ritmo y el lenguaje oral.  Por tanto se incluyen actividades de juego libre, movimiento, cuentos, actividades artísticas o paseos por la naturaleza.

A partir de los 7 años, el niño aprende cómo funciona el mundo, y lo aprende mejor cuando la información se presenta de forma imaginativa. Para ello, en la escuela primaria Waldorf, todas las asignaturas se imparten de un modo vívido e ilustrativo.

Se trabaja la voluntad, que es fundamental para manejarse el día de mañana y bajo el lema de “con dedos ágiles, mente ágil”. Pero, sobre todo, se hace sentir a cada alumno único y se les atiende según el momento madurativo de cada uno de ellos para darle su tiempo en sus procesos de desarrollo. Se mira al niño desde el plano físico, anímico y espiritual, pero sin dogma ni inclinaciones religiosas.
Al iniciarse en las escuelas Waldorf, los niños son eso, niños. Se respeta su ritmo sin exigirles conocimientos cognitivos, como la lectoescritura o las matemáticas. Es de destacar, que se emplean juguetes de materiales naturales y sencillos, lo que estimula el trabajo imaginativo del niño. También es importante el papel que juegan los docentes.

Ambos elementos, permiten que los niños puedan imitar y aprender a apreciar el valor de las habilidades de la vida real. El efecto contario que provocan un teléfono móvil o un ordenador. La filosofía Waldorf se basa en la sencillez, el orden, la armonía y la paz.

Rudolf Steiner.
Tampoco existen las órdenes como ‘siéntate’, ‘escucha’ o ‘estate quieto’, que son sustituidas por melodías o canciones que tararea el docente.  Se puede comprobar que los chicos ya saben lo que tienen que hacer sin necesidad de que les levante la voz.

Luego, a partir de primaria, se inicia una etapa en la que los principales objetivos buscan potenciar el arte, los trabajos manuales, la música o el teatro. Incluso se inicia el aprendizaje de idiomas extranjeros con metodología oral.

Por ejemplo, para aprender a multiplicar no siguen la típica tabla, sino que establecen un juego con saquitos de arena y lo interiorizan a través del movimiento. Para estudiar los verbos lo hacen siguiendo mágicas historias de caballeros. Hasta quinto de primaria no hacen ningún tipo de examen. Y tampoco es un examen tradicional en este nivel, sino una prueba de conocimiento sin calificación numérica. Ya que se considera  que poner notas numéricas es una lacra para los niños. No se trata de puntuar sino de saber y conocer hasta dónde puede llegar cada uno según las materias.

Tras este rápido paseo por la Pedagogía Waldorf, que cuenta con el reconocimiento de la Unesco, hay que añadir que ahora mismo no es apta para todo tipo de bolsillos en España. Al tratarse de centros privados, los padres deben pagar una cuota mensual de septiembre a junio, que suelen alcanzar los 360 euros en primaria y los 300 en infantil. Como conclusión, la escuela pública debería abrazar esta pedagogía. Estaríamos formando ciudadanos más libres, con más recursos personales, con más capacidad de discernir y, posiblemente, con la capacidad de ser más felices.