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sábado, 1 de noviembre de 2025

Robar a los ricos y proteger a los pobres

 

En una Andalucía rural y empobrecida, marcada por la inestabilidad política tras la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas, los bandoleros se convirtieron en figuras a medio camino entre el criminal y el héroe popular. Juan García, El Tempranillo destacó por su carisma, su sentido del honor y su reputación de no dañar a los pobres, lo que alimentó la leyenda romántica del “bandido noble”.


Tumba de El Tempranillo en Alameda (Málaga).


Formó una cuadrilla de hombres que operaban en las Sierras de Córdoba, Sevilla y Ronda, zonas abruptas y difíciles de controlar por las autoridades. Se decía que respetaba a las mujeres y que castigaba a quienes abusaban del pueblo. Su lema popularizado fue, «El que a los ricos roba y a los pobres socorre, Dios le ampara y el rey le honra».

Juan García El Tempranillo nació el 21 de junio de 1805 en Jauja una pedanía de Lucena (Córdoba), en el seno de una familia humilde. Su apodo, El Tempranillo, proviene de que empezó muy joven en el mundo del bandolerismo después de haber matado a un hombre en una riña cuando tenía apenas 15 años y verse obligado a huir al monte. Unos dijeron que por vengar a su padre que había muerto asesinado años antes, otros que por vengar a su madre que había sido deshonrada por el asesino de su progenitor, y otros que fue por un asunto de faldas.

Con el tiempo, El Tempranillo se convirtió en un problema serio para las autoridades. Sin embargo, hacia 1832, fue indultado por el rey Fernando VII y nombrado Comandante de los Migas, una especie de guardia rural, encargada de perseguir a otros bandoleros. Esta transformación de bandido a servidor del orden consolidó su fama de héroe popular.

Murió en 1833, a los 28 años, en una emboscada en Alameda (Málaga), probablemente a manos de otro bandolero rival, José María El Barberillo. Fue enterrado en la iglesia del pueblo, donde aún puede visitarse su tumba.

Se convirtió en símbolo del bandolerismo romántico andaluz, junto a figuras como José María El de los Llanos o Diego Corrientes. Su historia inspiró coplas, romances, novelas y películas, siendo retratado como un Robin Hood español.

sábado, 31 de mayo de 2025

La historia de Diego Corrientes

 

El bandolero Diego Corrientes nació en Utrera (Sevilla) en 1757. En los documentos de su proceso se le describe como «de dos varas de cuerpo, blanco, rubio, ojos pardos, grandes patillas de pelo, algo picado de viruelas y una señal de corte en el lado derecho de la nariz».​´


Castillo de Alcantarilla donde al parecer se refugió el bandolero.


A pesar de que sus correrías apenas duraron unos cinco años y que fue ajusticiado con sólo veintitrés, la imaginación popular y la leyenda han llenado su vida de episodios novelescos que destacan su rebeldía y su generosidad, presentándolo como una injusta víctima empujada por diversas circunstancias a delinquir, pero que compartía con los más pobres el producto de sus robos, lo que le ganó el respeto del pueblo, que lo apreciaba y colaboraba en el encubrimiento de sus delitos. Aunque nada se ha podido comprobar de manera fehaciente, limitándose a la tradición oral, es cierto que no se le pudo probar el haber causado muerte alguna.

El también conocido como Robin Hood español había nacido en el seno de una familia campesina. No consta por qué se echó al campo, aunque es de suponer su rebeldía contra la explotación en los latifundios.

El rey Carlos III, por medio del juez Francisco de Bruna y Ahumada, ordenó en 1780 su captura, ofreciendo cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto. Ese mismo año huyó a Portugal por el acoso constante de las autoridades. Fue prendido en Covillana por el gobernador de Sevilla y una compañía portuguesa al mando del capitán Arias. Poco tiempo después fue trasladado a Sevilla, donde fue juzgado y condenado a morir en la horca y terminó colgado en la Plaza de San Francisco.

Posteriormente, su cadáver fue descuartizado, como era costumbre, y enviadas partes de su cuerpo a cada una de las provincias en las que había actuado. Su cabeza quedó en Sevilla para, días más tarde, recibir sepultura en la iglesia de San Roque, donde apareció a finales del siglo XX, durante unas operaciones de restauración del templo, con un garfio clavado en el cráneo, como se solía hacer con las cabezas de los ajusticiados.

Diego Corrientes, ahorcado, descuartizado y repartido en trozos por sus propios escenarios vitales, no tardó en protagonizar no sólo leyendas de boca en boca, sino obras teatrales, letras flamencas, y, con el tiempo, cómics, películas y hasta series de televisión. Se convirtió en el prototipo de bandolero romántico.

Esta historia puede servir de excusa para realizar la Ruta de los Bandoleros, un itinerario turístico y cultural en Andalucía, especialmente en la Serranía de Ronda y parte de la Sierra de Grazalema, que recorre los escenarios históricos donde actuaron famosos bandoleros de los siglos XVIII y XIX.

lunes, 1 de octubre de 2018

Sierra de las Nieves, un viaje que no hay que perderse


Estamos a dos pasos de que el Gobierno que encabeza Pedro Sánchez consiga la vieja aspiración de muchos de que la malagueña Sierra de las Nieves se convierta en el decimosexto Parque Nacional de España.
Si las tribulaciones políticas no lo impiden, el Gobierno tiene previsto enviar a las Cortes el proyecto de ley que hará posible la creación del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, según confirmó en el Senado, el pasado 3 de julio, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. El pasado mes de febrero, el Consejo de Ministros dio luz verde a la propuesta conjunta del Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía, paso previo a la redacción del proyecto de ley.

Existen visitas guiadas al Parque Natural. (Fotos: Ramón Triviño).
Un total de trece municipios integran la propuesta de la Sierra de las Nieves como futuro Parque Nacional, tanto en el territorio natural del propio parque como el que se beneficiará económica y socialmente de su inclusión en la red nacional, así como de todas las ventajas que ello conlleva. Desde la montaña hasta el mar, el futuro Parque Nacional -con un censo conjunto de cerca de sesenta mil habitantes– concita un atractivo espectacular para cualquier visitante que podrá disfrutar del paisaje y paisanaje de estas trece localidades de la geografía malagueña.

Los municipios que integrarán el Parque Nacional son, Alozaina, Benahavis, Casarabonela, El Burgo, Guaro, Istán, Monda, Ojén, Parauta, Ronda, Serrato, Tolox y Yunquera. A poco de que el visitante se adentra en el territorio del actual  Parque Natural Sierra de las Nieves, en la provincia de Málaga, enseguida se percata de que está ante uno de los enclaves más singulares de Andalucía. La infinidad de contrastes que albergan sus recursos naturales en una superficie relativamente reducida (20.163 hectáreas), confirma que se trata un espacio privilegiado.

Pinsapo.

La Sierra de las Nieves atesora una enorme cantidad de valores naturales, pero lo que lo convierte en un espacio natural único y exclusivo es su peculiar geología y su excepcional riqueza botánica. Estas dos características fueron determinantes en su día para que esta área fuera declarada Parque Natural y también han sido claves en la propuesta formulada por la Junta de Andalucía para iniciar el proceso que llevará a este espacio a alcanzar la categoría de Parque Nacional.

Pero si hoy se puede disfrutar de estos inmensos valores naturales no es sólo por su condición de espacio protegido, Parque Natural desde 1989 y Reserva de la Biosfera desde 1995, sino también por la sabia relación que los habitantes de este entorno han mantenido históricamente con el medio natural que les rodea.

La denominación tiene su origen en la Sierra de la Nieve, el principal macizo montañoso de la zona, coronado por la cima de Torrecilla. Ésta era llamada así no porque sus cotas estuvieran frecuentemente blanqueadas sino también porque de allí se sacaba cada invierno hielo de los neveros que iban destinados al puerto de Algeciras.

Pero para saber de lo que aquí se habla, hay que recorrer este auténtico paraíso. La cúspide de la Sierra de la Nieve, con 1919 metros de altitud sobre el nivel del mar, la denominada Cima de Torrecilla es todo un desafío para el senderista que quiere dar sus primeros pasos en el montañismo. Hasta allí se puede subir desde los pinsapares de Yunquera y El Burgo, Los Quejigales (Ronda) o Cerro Corona (Tolox). Eso sí, conviene estar preparados para todo un reto físico y mental que tiene como recompensa una de las mejores panorámicas de la provincia de Málaga.

El Parque cuenta con una excelente red de hoteles y casas rurales.
Es imprescindible contemplar el Tajo de la Caína, vertiginoso cortante calizo, que está situado casi a 1.400 metros sobre el nivel del mar, y que se encuentra prácticamente después subir por el pinsapar de Yunquera. Al no tener vegetación en su entorno más inmediato, es un excelente mirador del Parque Natural. Lo mismo que el Pinsapo de la Escaletera, un vetusto ejemplar de pinsapo que se encuentra en uno de los bosques de esta especie mejor conservados, el que recibe el nombre de Alcojona. De hecho, allí se encuentra tanto el que se conoce como el de la Escalereta como el de la Falsa Escalereta. El primero es por sus dimensiones, 26 metros de altura y su copa proporciona una sombra de unos 200 metros cuadrados, y su antigüedad se calcula entre tres y cuatro siglos.

Pero además de la Cueva del Agua, de Los Quejigales, del Convento de las Nieves, del río Turón, del río Verde, del Valle de Lifa, de El Juanar o el rio Grande, se hace obligada la visita a cada uno de los municipios que conformarán el Parque Nacional, todos con unas características y tradiciones específicas y con un encanto y una gastronomía muy especial. Se hace obligada la visita a la Sierra de las Nieves.