Mastodon Clave Menor: La soldado que se hizo pasar por hombre

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sábado, 11 de febrero de 2023

La soldado que se hizo pasar por hombre

 

Ana María de Soto, natural del pueblo de Aguilar de la Frontera (Córdoba), fue la primera mujer que sirvió en los Batallones de la Marina. Con apenas dieciséis años, en 1793, se hizo pasar por hombre y pasó a engrosar las filas de la 6ª compañía del Batallón de Granaderos de Marina nº 11 bajo el nombre de Antonio de Soto. Ana María participó en la batalla del Cabo San Vicente y en la defensa de Cádiz de 1797. Cuando su engaño fue descubierto tras un examen médico rutinario, los oficiales al mando la desembarcaron y ella pidió la licencia total de la marina. Pero el rey Carlos IV, enterado de su historia, la nombró sargento, le otorgó una pensión vitalicia y le permitió vestir los colores de los batallones de marina y sus condecoraciones.


Ilustración sobre Ana María de Soto (Museo Naval de San Fernando).


La historia de Ana María de Soto y Alhama comienza cuando a los 16 años decide romper con todo, incluso con los estereotipos de una sociedad que nada tenían que ver con los de hoy en día y alistarse en la Infantería de Marina española en, una época en la que una mujer no podía alistarse al ejército. Para ello utilizó el nombre de su hermano Antonio de Soto.Su complexión física, más propia de un hombre que de una mujer, le permitió pasar desapercibida y entrar en la Infantería de Marina en el destino antes mencionado. Su función allí exigía manejar la munición, la pólvora, las granadas y un gran dominio de armas como la bayoneta, el sable, el fusil y el hacha de abordaje.

Ana María de Soto estuvo alistada en el ejército durante seis años en los que hizo frente a franceses e ingleses en acontecimientos como el ataque a Bañuls dento de la guerra hispano-francesa de 1793 o en la Batalla del Cabo de San Vicente.

El 1 de agosto de 1798, al descubrirse por casualidad su condición de mujer mientras era sometida a un reconocimiento médico tras haber caído enferma, se le concedió la licencia absoluta.

El rey Carlos IV al enterarse de su caso le concedió ese mismo año sueldo y grado de sargento “en atención a las acciones de guerra en que participó, a su heroicidad, acrisolada conducta y singulares costumbres con que se ha comportado durante el tiempo de sus apreciables servicios”, según la Real Orden. Su sueldo era de dos reales de vellón diarios. También se le autorizó a emplear los colores de los batallones de Marina y las divisas de sargento de la unidad en la que había servido, pero con ropajes de mujer.

Su localidad natal de Aguilar de la Frontera (Córdoba) creó n 2021 una cátedra para poner de relieve la figura de Ana María de Soto que aborda la historia poco conocida de esta mujer. Incluso hay alguno de sus estudiosos que rechazan la participación de Soto en el asedio a Bañul. También se sabe que Ana María no regresó tras ser licenciada a Aguilar, de donde era su madre, sino que se instaló en la cercana localidad de Montilla, donde había nacido su padre. Allí murió en 1833.

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